28 dic. 2009

Silver pages

En los vastos salones de la biblioteca eterna se amontonan volúmenes enteros de pasiones y traiciones desde tiempos anteriores al primer eclipse. Diarios llenos de trazos furiosos, el único desahogo a una infancia en extremo solitaria, poblaban las innumerables estanterías del lugar.
Una noche sin Luna, paseando por las entrañas de ese lugar oí un ruido sordo proveniente de un lugar cercano. Cuando me acerqué, en mitad de un pasillo se había caído un libro de un estante superior.
Pero era un libro que no había visto jamás...
Distaba mucho de los ajados manuscritos del lugar, éste estaba impoluto y al abrirlo me golpeó el aroma incorruptible del papel virgen, sus inmaculadas páginas estaban en blanco, pero daba la impresión de que el mismísimo Caos hubiera plasmado toda su historia de principio a fin.
El mero hecho de sostenerlo hacía que un frío antinatural se apoderara de cada rincón, cada página irradiaba un fulgor entrópico, pero no podía soltarlo.
Casi por instinto mi mano izquierda se introdujo en mi bolsillo y saqué una pluma hecha de plata. Por alguna razón, no recuerdo haberla visto jamás. Cuando se acercó al papel comenzó a arder con fuego blanco y de su extremo comenzó a emanar un líquido parecido a la sangre.
Tras posarse comenzó a moverse sin control, mas las palabras que estaban siendo escritas bien podían haber salido de mis propios desvaríos. Era como si escribiera mi subconsciente...
Pero empezaba a sentirme mareado y pronto descubrí que era mi sangre la que daba color y forma al relato. Sentí que podía librarme del influjo casi erótico de sus tapas negras, pero estaba fascinado ante la idea de obtener las respuestas que me eran mostradas en sueños pero olvidaba siempre al despertar. ¿Cuál es el precio de un alma inmortal encerrada en una carcasa que se desintegra cada segundo como arena en el viento?

2 comentarios:

  1. la vida en la eterna muerte es el precio...

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  2. Muy buen texto, llegué a tu blog por esas cosas raras del destino cibernético, y me quedé rato largo, te seguiré. !gran 2010! Ezequiel

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