20 may. 2009

Redención VIII Regresión I

Tenía un puñado de arena en una mano, y observaba cómo se me escurría entre los dedos sin que pudiera hacer nada para evitarlo. "Así acaba todo", pensaba distraído.
Un par de manos etéreas me taparon los ojos, no necesité girarme para averiguar quien era... lo sabía. Era la voz del pasado.
Entonces... todo se evaporó, los recuerdos afloraron y me pregunté: ¿Dónde estaban mis impulsos aquella noche?
Aún cuando sentía el viento en la cara éste arrastraba su prosa, sus palabras susurradas como aquella vez, relatando lo que sus manos habían trazado sobre un destino incierto, sobre cadenas entrelazadas, sobre vínculos incomprensibles...




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