14 may. 2009

Noche LXIV

-''Horas intempestivas para pasiones irreflexivas'', pensé...

La noche está varada en un mar de nubes solitarias, áureas por la luz de una urbe que duerme intranquila. El aire frío no logra despejar mi mente y el reflejo en la ventana sonríe ante la sinrazón onírica que, hecha añicos, se sumerge lentamente en el dulce néctar de la demencia.
¿Cuántas Lunas habrán presenciado el devenir insomne de mis pasos descalzos rumbo a ninguna parte?

-''No las suficientes''

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